jueves, 11 de abril de 2013

El destino te apuñala cunado menos te lo esperas

Este lunes fuimos a la casa, queríamos limpiarla y recoger nuestras cosas, de paso, haríamos fotos para recordar nuestro "pequeño paraíso" ya que este viernes será el último día para disfrutar de "nuestra casa".
Hicimos varias fotos con nuestras mascotas favoritas,Dora y Pimpusha (la perra y la gata).
De hecho, yo en especial quiero a esa gata, es más, quería quedármela, desgraciadamente ya no puede ser así...
Cuando llegó la hora de marcharnos abracé a Pimpusha durante un buen rato pero los chicos querían marcharse e insistían en que la soltara "venga Sara suéltala que la verás mañana" finalmente la solté y Aitor dijo algo que ahora recuerdo con tristeza "Oye Pimpusha,espero que mañana estés aquí que sino Sara y yo nos pondremos muy tristes". Por desgracia la gata, ciertamente, le hizo caso.
Volvimos a la casa la tarde del martes, abrimos la puerta y los perros nos saludaron más nerviosos de lo que era habitual, a lo lejos se podía ver a Pimpusha tumbada en el suelo.
Aitor se acercó a ella y con una voz nerviosa dijo "Sara... Pimpusha está muerta".
Entré en estado de shock, no podía creerlo "ayer mismo estaba con nosotros".
Me acerqué a ella, no podía creerlo, pensé que era una broma pero... allí estaba, mojada,llena de arañazos y quemaduras, sus uñas estaban rasgadas, completamente desechas y sus preciosos ojos amarillentos estaban abiertos de par en par ya sin vida.
Los pequeños insectos ya estaban acercándose a su cuerpo vacío así que decidimos enterrarla.
Aitor y Arnau se encargaron de ello, ahora se encuentra al lado de la limonera, enterrada y tapada con dos maderitas; mientras tanto yo subí a la parte de arriba, a mi habitación donde ,sin yo darles permiso, mis lágrimas brotaron, me tiré en la cama sin que estas dejaran de nacer.
Poco después oí que alguien subía, era Arnau que venía a ver que me pasaba.
Se acercó a mi y con voz amable me preguntó:

-"¿Qué te pasa?"
-"Arnau, creo que es evidente"
-"Por favor no estés así, no tienes porque, ni siquiera es tu gata, no entiendo porque lloras"
-"Simplemente la quería"

Él no dijo nada, se quedó callado y me rodeó con sus brazos, apoyé mi cabeza sobre su pecho mientras él la acariciaba y besaba cariñosamente .
Un rato más tarde bajamos y terminamos de limpiar la casa, llamé a mi madre para contarle lo ocurrido e intenté contactar con Joanna para darle la mala noticia.
Se izo de noche y ya era hora de partir, Arnau se empeñó en volver a casa en bici a pesar de que le dolía la rodilla (llevaba todo el día cojo) a pesar de todas mis suplicas se machó con ella igualmente.
Al volver a casa intenté dormir, pero mis recuerdos de Pimpusha no me dejaban, cunado finalmente me dormí soñé con ella.
Estábamos en mi casa y ella finalmente había sido mía.

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